Tengo que comprar aceite, tengo que comprar aceite, tengo que comprar aceite, tengo que comprar aceite...aceite, aceite, aceite, A-CEI-TE.
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-Hola! ¿Me das media docena de huevos por favor?
-Si, como no.
-...
-¿Algo más?
-Aceite, aceite, aceite, aceite, aceite, aceite (gritaba mi cerebro)
No, muchas gracias. Hasta luego.
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-Listo chicas ya compré los huevos para hacer la mayonesa casera!
-Paulaaaaaa! Vos tenías que traer el aceite!!! Te pasás!!! Andá al super de en frente a comprar uno, querés! Que piba!!!
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Mi cerebro lo gritó y la boca no escuchó. Lo jodido fue que recordé estar camino al super pensando: aceite, aceite, aceite.
Notaste que mi cerebro piensa en cursiva y azul, ¿no?
Amerita me suena a Amelita (diminutivo de Amelia)
Cada vez que pienso en prenderme un cigarro me imagino dos pulmoncitos gritando con miedo: "ay ay ay! Dolor, dolor...no lo hagas!"
O sino también...
Cuando me prendo uno me los imagino cantando "Ay ay ay, que risa que me da" Yo imagino lo que quiero y de la forma que quiero...pulmones tristes/pulmones felices...vos fijate...ponele.
Sabés lo que pasa...es que hace dos semanas empecé terapia. Claaaaaro! Por eso ahora mis mambitos se los cuento a un señor que me cobra la hora (mentira! qué digo hora, los cuarenta minutos) una suma abultada que me avergüenza un toque. Y claaaaaro el blog se llama novoyaterapia y ante la necesidad, y sugerencia de amigos, familiares y también desconocidos, empecé terapia. Señora, señor, estoy yendo al psicólogo.
¿Y ahora? ¿La vida me sonríe? ¿Mis problemas ya no están? ¿Mi cerebro anda tranquilo por la calle pensando qué jodida es Mirtha Legrand? No! Mi cerebro está más mambeado que antes. ¿Y qué onda esto? ¿Cómo funciona? ¿Cuándo me hace efecto el dinero que estoy depositando en este tipo? ¿Mes, mes y medio? Ahhhh...esto no funciona así, no se puede calcular, es terapia no es Ibuprofeno. Se trata de un tratamiento prolongado en el que poco a poco vamos a ir desagotando el marote de traumitas, ¿ta?
Joya! Me sumo! Dale que va! Semana a semana voy a lo del ñato este (ñato este, me encanta decir eso) a vaciar la cabeza, bueno destapaciones psicológicas, ponele. Seguramente van a haber post al estilo cosas que te pasan si vas al psicólogo, lo qué te molesta del psicólogo, la reacción de la gente al decir: "Si si tengo 25 años y este el quinto profesional con el que me trato" (lalo, la loquita!), ¿Cómo gastar 2 paquetes de pañuelitos en 40 minutos clavados? y asi...y si viejo trataré de escribir cosas nuevas pero lo clásico tiene raiting y lo sabés.
En fin si por leerme me hacés de psicólogo en el comentario y no me cobrás salgo ganando por donde lo mires, asi que bienvenida tu frase sanadora para mi cabeza.
Salud!
Ah porque si googleas voy a terpia te aperece esto. ¿Qué tiene qué ver?!!!! Me saca! La ira es el próximo temita a tratar.
Estuve felizmente de vacaciones. Ahorré mi sueldo docente todo el año y mochila al hombro, más tres amigas de compañeras, me fui de viaje. Estuvimos en Perú y Ecuador. Bueno nuestro equipaje era una mochila de mochilero hippón pero la realidad es que tenía la Visa Gold de papá al ladito nomás de la bolsa de dormir.
No ahorramos en excursiones ñoñas ni en cerveza extranjera, pero si escatimamos dinero en lugares para dormir, por eso ni bien pisamos tierra ecuatoriana y vimos que la moneda local era el dólar preguntamos cuál era el lugar más barato, ahí fuimos. En consecuencia conocimos amarretes como nosotras, artesanos, ecuatorianos laburantes, hippies y a Leo.
Leo es un chileno raro, el loco andaba solo parando en el hotel. Nos vio el mate argentino y se nos puso hablar al toque. A Leo hacía dos días que lo había abandonado la mujer (DOS DÍAS!!!), estaba alquilando una habitación con una sola cama matrimonial y eso lo ponía jodidamente mal. De afuera se veía la sillita para el auto que usan los bebés, la tenía ahí vacía, apoyada sobre la mesa. Nunca entendí por qué no la dejó dónde estaba el bebé. Leo estaba recientemente solo y no sabía con quién estar, entonces se nos pegó! Salía con nosotras siempre, venía a la playa, venía a las excursiones, almorzaba, cenaba y tomaba cerveza con nosotras, siempre hablando de su mujer, de cuánto la extrañaba y de lo mucho que lloraba por las noches recordando al hijo, mientras miraba la sillita, daleeee Leo, dejá de dar pena! Terminaba el momento dramático y como era un chileno adinerado empezaba a comprar cerveza y tragos a lo loco, se olvidaba de su mujer, del hijo y no paraba de decir que buen acento tienen las argentinas (dale Leo comportate querés?)
En fin, una tarde tipo 19 hs llegó y me invitó a comer, me dijo que estaba con el auto y si quería ir a una playa que estaba a una hora, yo había vuelto al hotel solamente a llenar el termo con agua caliente para pasar el rato y el Leo chileno me ofrecía mariscos en una playita cerca...venga! Ni lo dudé, vamos Leo! Ni me baño! Arranquemos ahora que vengo con hambre atrasado! Efectivamente fuimos a cenar.
Leo me llevó a una marisquería, estuvo toda la noche sacando billetes chilenos y con cada nuevo billete que sacaba contaba la respectiva historia del prócer y por qué estaba la cara del tipo ese en el billete, ah...entre billete y billete me decía: "Que lindos pies que tenés, no lo puedo creer". Leo! Son pies, no jodas! Ni me bañé! Tengo arena y la marca de la ojota! En fin el Leo no paraba de admirar mis mugrientos pies y a mi eso me parecía bastante raro pero bue...
A las dos horas de haber aprendido un montón sobre próceres y billetes chilenos emprendimos la vuelta y cuándo estábamos por llegar a la entrada del pueblito y sobre la ruta, Leo paró el auto...mamá!!! "¿Leo qué hacés?", le dije. "Pau, pasate al asiento de atrás, dale" dijo el chileno. Ok, ¿que mierda hago pensé? ¿Corro? Me mata! Él tiene auto y yo...solamente pies! La puta! Bueno me voy al asiento de atrás y por lo menos estiro las piernas, al carajo. Leo se bajó, me abrió la puerta, la cerró, abrió la otra puerta trasera y se sentó junto conmigo. No dijo nunca nada. Me agarró un pie, lo acarició, me agarró el otro pie, lo lamió (siiii! Por favor! Me chupó los pies), se frotó mis dos pies por su cara, me miró y dijo: "Ya está". Se bajó, me abrió la puerta me hizo pasar adelante y fuimos al hotel. Nunca más se habló del tema y al día siguiente a las 7 am nos fuimos las cuatro solas a otro lado. Si...Leo el chileno...me violó los pies!
Gracias al fundamental e indispensable aporte de Dai, con esto el blog deja de tomarse vacaciones.
Y si, es inevitable, es el tiempo que nos persigue, es el fin de un año y el comienzo de otro. Un año que se va y que trae con su retirada las inminentes e inevitables reuniones familiares de Navidad, el almuerzo siguiente a la Navidad y el 31 una nueva jodita con la familia, para finalmente culminar con un almuerzo el 1º de enero del año nuevo.
En casa somos pocos, poquitos, y encima este año somos uno menos (un golpe bajo en estas épocas siempre garpa, me trae "reiting" papá). ¿Cómo es la joda? A eso de las 21:03 hs cae mi abuela, que vive en el mismo edificio pero en el piso de abajo, 21:30 cae mi viejo con mi otra abuela, a esa la van a buscar porque vive más lejos, a dos cuadras de casa (una distancia mucho más prudente) y alrededor de 22 y pico caen mi primo y mi tío. Listo para de contar. Papá, Mamá, hermano, dos abuelas, tío/primo, se acabó ahí el gentío. No hay niños a quienes entusiasmar con la llegada de Papá Noel, en fin...un bajón!
Como si tuviéramos siete años esperamos religiosamente a las 0:00 hs para abrir los regalos, como si fuera el gordo él que los dejó. Se empiezan a repartir uno por uno y cuando te lo dan mi mamá grita: "Ese es de la abuelaaaaa! Probátelo", para para! ¿Sabés cómo llegó ese vestido genial a mi palmera de navidad? (en el dpto no hay arbolito de navidad, hay una mini palmera con luces de colores, como si todavía la imagen no era lo suficientemente triste), retomo...¿Cómo llegó mi regalo? Me lo fui a comprar yo! Cuando mi vieja me lo da pongo cara de "Nahhhh! Me muero, justo lo que quería!" Y al grito de "No lo puedo creer, me queda pintado, pero che...ni que me lo hubiera probado". Mi abuela cree que lo eligió mi vieja porque ella me conoce a su vez mi abuela cree que yo creo que fue ella la que fue a comprarlo a Once y se subió a un bondi, caminó y buscó precios, todo con su cadera de acero quirúrjico. Todo una gran mentira. Así siguen girando regalos, todos mentirosos, todos con cara de sorpresa y ya saben qué van a abrir.
Así sigue girando la Navidad en casa, al igual que el champagne y los manises con chocolate.
"Te compré la cerveza negra que te gusta, pero como tardabas mucho en llegar me la tomé. Ah! Y para la picada que querías no encontré nada. Compré un bife para cenar, ¿Te va?"